Con los precios de la energía instalados en niveles históricamente altos y la normativa europea apretando el acelerador hacia las cero emisiones, la pregunta que cada vez más propietarios se hacen es la misma: ¿merece la pena seguir con la caldera de gas o los pellets, o ha llegado el momento de dar el salto a la aerotermia?
Comparamos los tres sistemas de calefacción más extendidos en España: gas natural, pellets y aerotermia desde el único ángulo que importa de verdad: tu bolsillo.
El factor determinante: Subvenciones y deducciones
Si bien el gas natural lidera en términos de ahorro inicial bruto, la aerotermia ha dado un vuelco al mercado gracias al actual marco de ayudas públicas.
Subvenciones directas: Las ayudas autonómicas permiten cubrir una parte sustancial del proyecto.
Beneficios fiscales: Las deducciones en el IRPF pueden alcanzar hasta el 60% del coste elegible.
Resultado final: Según los datos actualizados a 2026, la combinación de estas vías de financiación permite subvencionar entre el 40% y el 60% de la instalación.
Conclusión: Gracias a los incentivos, la inversión neta en una bomba de calor se ha equiparado a los sistemas tradicionales, eliminando la barrera del precio de entrada y posicionándola como la opción más competitiva a largo plazo.
El gasto anual: donde se decide todo
La instalación se paga una vez. La factura se paga cada mes durante décadas. Por eso el coste operativo es el dato que más importa para una vivienda media de 150 m²:
| Sistema | Coste kWh | Gasto anual estimado | Emisiones CO₂ |
|---|---|---|---|
| Gas natural | 7–8 cts/kWh | 1.400–1.800 € | Alta |
| Pellets | ~7 cts/kWh | 1.200–1.500 € | Muy baja |
| Aerotermia | >20 cts/kWh eléctrico | 600–900 € | Casi nula |
La clave de la aerotermia es su COP (coeficiente de rendimiento): por cada kWh de electricidad que consume, produce entre 3 y 5 kWh de calor útil. Dicho de otro modo, aunque la electricidad cueste más de 20 céntimos/kWh, el sistema la multiplica hasta por cinco, lo que hace que la factura final sea muy inferior a la del gas o los pellets. El ahorro anual frente al gas puede alcanzar el 50 %, y frente al gasóleo, hasta el 70 %.
«Por cada euro que gastas en electricidad con aerotermia, obtienes entre 3 y 5 veces más calor que con cualquier sistema de combustión.»
Mantenimiento: el coste invisible
El mantenimiento es el gasto que más se subestima al comparar sistemas. Las calderas de gas y de pellets requieren revisiones anuales obligatorias y, en el caso de los pellets, la gestión continua del combustible: comprar, almacenar y reaprovisionar. Una caldera de pellets también genera ceniza que hay que retirar periódicamente.
La aerotermia, en cambio, tiene un mantenimiento preventivo mínimo: una revisión anual de entre 150€ y 250€ y prácticamente ninguna intervención adicional. Sin combustible que gestionar, sin residuos, sin desgaste mecánico intensivo. Con una vida útil que supera los 20 años si se mantiene correctamente, la amortización se extiende mucho más que la de una caldera convencional.
¿Cuándo se amortiza la inversión?
Con las subvenciones disponibles en 2026, el período de amortización real de la aerotermia se sitúa entre 4 y 7 años. Sin ayudas, ese plazo sería de 10 a 15 años todavía razonable dado el ahorro anual pero las ayudas lo convierten en una inversión con retorno muy competitivo.
El gas, al tener una instalación barata pero un gasto operativo alto y perspectivas regulatorias inciertas, puede parecer una solución cómoda a corto plazo. Sin embargo, la normativa europea tiene calendarios muy concretos para prohibir las calderas de combustibles fósiles en viviendas nuevas y renovadas, lo que hace que esta tecnología sea una apuesta con fecha de caducidad.
Los pellets ocupan un espacio intermedio: son una energía renovable, tienen buen precio por kWh y resultan especialmente atractivos en zonas rurales con acceso fácil a biomasa. Su punto débil es la dependencia logística del suministro y la gestión del almacenamiento.
El veredicto de 2026
Si buscas la opción más rentable a medio y largo plazo, la aerotermia gana con claridad: menor factura anual, mantenimiento casi nulo, larga vida útil, subvenciones generosas y alineación con la normativa energética que viene. Los pellets son una alternativa sólida para perfiles rurales o quienes priorizan bajo coste de instalación sin renunciar a las renovables. El gas, aunque económico de instalar, presenta el mayor riesgo regulatorio y el mayor gasto operativo sostenido.
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Datos orientativos para una vivienda unifamiliar media de 150 m² en España. Precios y subvenciones actualizados a abril de 2026. Las ayudas varían según comunidad autónoma y situación fiscal del solicitante.



